Estamos en clase de SVT, el laboratorio huele a alcohol y plantas. Los microscopios brillan sobre las mesas y todos trabajan mientras Chou busca desesperado su bolígrafo favorito.
De repente, Chou no encuentra su boli y acusa a Carrote sin ninguna prueba, gritándole delante de todos: “¡Me lo has cogido, seguro!” Carrote, enfadado y molesto, se cruza de brazos y responde: “No hice nada”. La clase empieza a susurrar y dividirse; unos apoyan a Chou, otros a Carrote. Nadie da soluciones y la profesora apenas consigue calmar a todos: el ambiente se vuelve incómodo y hostil.
— «Carrote, devuélvelo y terminamos.»
— «No tengo tu boli, deja de señalarme.»
— «Parar: vamos a buscar el boli sin culpar hasta tener pruebas.»
Si fueras docente o delegado/a, ¿cómo aclararías sin humillar?
Propón un protocolo en 10 minutos:
(1) pausa y línea de tiempo;
(2) búsqueda neutral (mesas/suelo) y revisión voluntaria de material;
(3) si no aparece, registro en “objetos extraviados” y acuerdo de préstamo temporal;
(4) breve check-out restaurativo (nombrar impacto, pactar no acusar sin pruebas). ¿Qué harías después si aparece en otra mochila por error?
Roles en mesa: Chou (dueño), Carrote (señalado), profesora de SVT, compañera aliada, testigo, delegado/a.