Es sexto curso de primaria, en otoño húmedo. El aula huele a rotulador y chaquetas mojadas y, en el pasillo, los papeles pegados al corcho crujen como si guardasen secretos. Al regresar del recreo, una mochila abierta espera sobre el pupitre.
Han sido años de acoso: al principio solo palabras y empujones; después, pantallazos y mensajes. En 8º, la línea se cruza: dibujos obscenos en la mochila y notas vulgares en la mesa. Un día, cuando vuelves el último a clase, te ofrecen un spray bucal y después te enteras de que alguien lo metió en tu ropa interior. En 9º baja la intensidad, pero tú ya tienes la “copa” llena y piensas en hacerte daño. Llegas a terapia, te diagnostican depresión y empiezas medicación. Hoy cuentas tu historia para que nadie más pase solo por ese túnel.
— «Solo son bromas.»
— «No, es acoso. Y hoy se para.»
— «Me da vergüenza contarlo.»
— «La vergüenza no es tuya.»
Soy tu compañero y actúo.
1. Ahora (10 s): me pongo a tu lado y te saco del círculo: «Espacio».
2. Evidencias (2–3 min): guardo sin tocar lo que dejaron (bolsa limpia), fotografío notas/dibujos y capturas de pantalla.
3. Adulto seguro: vamos juntos a tutoría/CPE/enfermería; pido no-contacto inmediato y revisión de cámaras/zona.
4. Salud y cuidado: enfermería por si hubo riesgo; te acompaño a orientación y ofrezco ser pareja de apoyo esta semana.
5. Redes: corto el chisme en el grupo («no reenvíes, borra; reporto si sigue») y recluto dos aliados.
6. Si dices que quieres hacerte daño: no te dejo solo, aviso a un adulto y llamamos a emergencias/recursos del centro.
7. Clase: propongo regla visible: sin humillaciones sexualizadas; canal anónimo; seguimiento en 72 h.
Roles en mesa: estudiante afectado/a, agresor líder, cómplice, compañero/a testigo (narrador/a), tutor/a, CPE/orientación, enfermería, delegado/a.