El saludo que duele

Contexto

Es el primer día de curso. El vestíbulo huele a forro de libros y goma nueva. Se mezclan mochilas pequeñas de los peques y pasos pesados de los mayores. En la entrada, un alumno de séptimo espera como si la puerta fuera solo suya.

Situation

En 5º, el primer día fue duro: te pegaron y te humillaron. Desde entonces, cada mañana, el mismo chico de 7º te saluda con un “hola, idiota” como si fuera su propio timbre. Lo has contado a dirección una y otra vez y nada cambia. El trayecto a clase se hace cada vez más largo y empiezas a pensar si merece la pena regresar.

Diálogo clave

— «Hola, idiota.»
— «Para. No me llames así.»
— «Relájate.»
— «No es un juego si me duele venir.»

Reescribir la historia

Soy tu compañero y no me quedo mirando.
1. Ahora (entrada de mañana): me planto a tu lado con otra amiga y digo claro: «Aquí no se insulta. Si hay problema, vamos con el profe de guardia».
2. Ruta segura: camino contigo hasta clase; avisamos al adulto de puerta para que se quede en ese punto los próximos días.
3. Registro (2 min): apunto hora/lugar y nombres; lo llevamos juntos a la tutora y pedimos no-contacto y cambio de turno/puerta si hace falta.
4. Si hay empujón: te llevo a enfermería, llamo a conserjería/CPE y señalo al agresor sin gritos.
5. Esta semana: propongo en clase norma visible (“ni insultos ni ‘bromas’ en entradas”), banco de compañeros de apoyo y vigilancia de pasillos en los cambios.
6. Si dirección no actúa: vamos con dos testigos más y pedimos reunión con familias/tutora y seguimiento por escrito.
Roles en mesa: alumno de 5º (protagonista), alumno de 7º (agresor), compañero/a testigo (narrador/a), amiga aliada, profesor/a de guardia, CPE/dirección, conserjería.