Un parche en el ojo para ver mejor

Contexto

Preescolar, México, 1993. El salón huele a plastilina y jugo en bolsita. El sol entra a rayas, hay crayones gastados sobre la mesa y tijeras que suenan en un bote. Una niña nueva aparece con un parche en el ojo y todos la miran curioso.

Situation

El parche la ayuda a corregir la vista, pero le duele cuando los otros dicen “ojo loco”, “pirata” o preguntan “¿por qué no me ves bien?” Para cortar sin problemas, a veces usa la mano izquierda y cierra un ojo: se adapta como puede. Lo peor no es el parche, sino que los comentarios la hacen sentir rara y sola.
Hasta que una maestra se da cuenta, habla con la familia y al día siguiente trae parches para que todos puedan probarlos y tijeras para zurdos. Las bromas no se van por completo, pero bajan. Al menos, algunos ya entienden y las maestras aprenden a notar quién necesita apoyo.

Diálogo clave

— «¡Pirata!»
— «Es un parche para curar, yo quiero probar también.»
— «¿Por qué recortas así?»
— «Porque así me sale mejor. Todos somos diferentes.»

Reescribir la historia

Como compañera, ¿qué hago para cuidar y que se note?:

Al momento (10 s): Si alguien dice “pirata”, respondo: «No, es un parche de curar. Aquí nadie se burla».
Juego para todos: Propongo al grupo el “día del parche”: cada quien juega a su gusto, con parche o sin él.
Manos amigas: Le ofrezco mi sitio si la luz da muy fuerte y pido las tijeras para zurdos para quien lo prefiera.
Si siguen burlas: Tomo su mano y le digo: «Vamos con la seño a contar lo que pasó y buscar soluciones».
Cuidar cada día: Cuando toca la fila, digo su nombre bien y la invito a hacer plastilina. Si está cansada, la acompaño a descansar.
Así la diferencia no da miedo, y pedir ayuda no se convierte en vergüenza. Pequeños gestos pueden bajar el daño y crear grupo de verdad.
Roles en mesa: niña con parche, compañera aliada (narradora), niño que se burla, grupo de clase, maestra, familia.